lunes, junio 26, 2006

CAMPAÑA (NÁMBER UÁN)

Antes que nada, quiero pedir disculpas a mi pequeño pero compacto grupo de lectores por la tardanza en actualizar este blog. Diversas obligaciones laborales, personales y sociales me lo impidieron hasta el momento, pero aquí vamos. Ésta es una breve reflexión sobre la recién culminada campaña electoral.
Tuve la suerte de seguirla de cerca, especialmente a los principales candidatos presidenciales y a algunos de sus más destacados colaboradores. Había llegado al diario LA RAZÓN, que había sido el primero en darse cuenta del fenómeno Humala –octubre 2005- y de la trepada del APRA en las encuestas –febrero 2006.

A través de cubrir varios mítines de Ollanta Humala, aprecié que su mensaje reivindicativo entronizaba con el corazón de muchos –incluso con el mío, por momentos- aunque no necesariamente con el pensamiento. Pero ya sabemos que la mayoría de gente vota por convicción y no por convencimiento, al menos en primera vuelta.Era inevitable comparar al nacionalista con Alan García, quien, más allá de su experiencia como político, tenía detrás un equipo de técnicos y profesionales que coordinaban sus acciones como la mejor de las empresas.
Pude apreciar que sus propuestas eran básicamente las mismas que las del 2001, las cuales a veces no quedan en el recuerdo por la agitada vida política del país o porque los medios de comunicación nos dedicamos a difundir cuestiones anecdóticas antes que significativas.

Párrafo aparte para Lourdes Flores, representante de la derecha peruana que quiso maquillar sus objetivos, perdiendo soga y cabra. La derecha siempre tendrá primero al adinerado y luego al empobrecido, pero es una opción tal vez argumentable.
Otros candidatos como Valentín Paniagua –atrapado por la falta de renovación de mentalidades en su grupo- nunca calaron ni en el corazón ni en la mente. Javier Diez Canseco y las diferentes opciones de izquierda se separaron, lo cual eliminaba toda posibilidad de que pudieran unir al país con un solo rumbo.
La figura de Humberto Lay creció y fue la sorpresa, algo parecido al renacido fujimorismo encarnado en un primer momento de la campaña por Martha Chávez.
Mientras tanto, mi humilde profesión de testigo y contador de los detalles más reveladores siguió mejorando. Mi retoñito espera un mes para ver la luz, y estoy feliz por eso, y estoy seguro de que mi Brujis también lo está. Estoy orguilloso de que ella albergue a nuestra continuidad. (En la próxima nota, lo malo y lo feo de la campaña)